El
valle de Bedoya, desde tiempos inmemorables, siempre fue civilmente
un Concejo, pero eclesiásticamente estaba dividido, ya que
sus pueblos pertenecían a dos Diócesis distintas.
Curiosamente estas dos diócesis nada tenían que ver
con la de Santander, ya que por un lado Cobeña pertenecía
a la jurisdicción episcopal de León y los demás
pueblos a la de Palencia. Pero en virtud del Concordato de España
con la Santa Sede en el año 1.953 se unificaron los territorios
eclesiásticos con los civiles, quedando el valle encuadrado
definitivamente en la diócesis de Santander.
En Bedoya, desde
siempre hubo tres parroquias: Cobeña, Salarzón y San
Pedro; ésta ultima engloba también a los pueblos de
Esanos y Pumareña y esporádicamente a Trillayo, que
en algunas ocasiones se unía con el pueblo de Castro. En
la actualidad solamente un sacerdote atiende a todas ellas, además
de otras parroquias del municipio.
Así mismo,
Bedoya tuvo el honor de ser un Arciprestazgo. El arcipreste es un
presbítero que por nombramiento del Sr. Obispo ejerce ciertas
atribuciones sobre los curas e Iglesias de un territorio determinado.
Para darnos una idea diré que en toda Liébana había
dos arciprestes, hasta que en la década de 1.990 el Sr. Obispo
de Santander los unificó con el nombre de Arciprestazgo de
Liébana, prescribiendo de esta manera el de Bedoya.
Al ser seis los
pueblos que comprende el valle, el número de iglesias, o
ermitas, también es numeroso: Al presente se contabilizan
nada menos que diez, y en todas, menos en una que es de rango particular,
al menos una vez al año se celebran cultos religiosos.
Existen también
dos humilladeros donde se venera en ambos al Sagrado Corazón:
el uno se encuentra en la carretera que sube al valle (Km. 3) y
sitio del Pontón y el otro se halla en el camino real que
va hacia Peñarrubia y Lamasón a la altura de la Fuente
Taruey.
Hay que mencionar
también el gran arraigo de la religión en el valle;
como signos externos más significativos destacan las procesiones
que aún perviven en la Parroquia de San Pedro el día
de Viernes Santo, con el Vía Crucis escenificado (único
que se efectúa en toda la comarca lebaniega) y en ese mismo
día, ya por la noche, con el rosario de la buena muerte circundando
el pueblo de San Pedro. |